martes, 24 de noviembre de 2009

Para mi querido enfermo


Kiri: bueno, decidí publicar esta historia porque aunque ya todo haya terminado, no dejo de pensar que por un momento, un breve instante en el tiempo, él estuvo muy cerca de ser my true poetic soul.

Piggy: Tú crees?

Kiri: Ay, piggy! Sólo Dios sabe cuánto lo quise...

Piggy: lo siento, love is a losing game
und er hat eine... who knows??? Esperemos que sea feliz


Para mi querido enfermo,

Se me hace extraño contarle estas cosas a usted, pero, creo yo, que el único remedio que se me ocurre que podría funcionarle es conocer esta historia. En mi calidad de enfermera, he tenido que tratar con casos parecidos al suyo; sin embargo, usted tiene algo de particular y necesita un tratamiento diferente. Le contaré la historia siguiendo el verdadero testimonio que escuché. Trata de una chica, muy extraña por cierto, pero con una hermosura mágica y única. Ella ha estado teniendo sueños muy extraños, verá... me los contó a mí porque cree que puedo escucharla sin juzgar y yo se lo cuento a usted porque creo que lo va a entretener.


Se encontraba sola en su cuarto, sí, muy sola. Unos días antes había sentido cosas nuevas, a pesar de que su edad superaba los treinta años y ella creía que ya lo había sentido todo. En esos días descubrió que la naturaleza movía pasiones. Fue como una revelación pues nunca había pensado en cosas así. Sus reflexiones la llenaban de inquietud y confusión. Aquel día, decidió sentarse en su cama, miró alrededor y fijó la mirada en un PERRO de peluche que sus amigos le habían regalado. Ese peluche mira muy raro, se decía a sí misma, entonces siguió mirándolo... miró en esos grandes, profundos y marrones ojos y por un momento se perdió en ellos. Le hubiera gustado que esos ojos fueran los de él, él nadie más que él.

Era ya muy tarde, tenía que irse a dormir, pero no podía olvidar esos ojos... esos ojos que le recordaban a ese niño casi hombre que un día hizo que su corazón casi escapara de su cuerpo. Lo recordaba, sí, podía sentir su olor impregnado en su piel aún, lo podía sentir tan cerca que casi lo tocaba. Y su corazón volvía a latir como ese día. Era un latido continuo y asfixiante que producía agitaciones en todo su cuerpo. Se recostó tranquila en un principio y poco a poco se fue despojando de sus prendas casi inconscientemente. Hacía frío, sí mucho, la ventana estaba abierta y el viento que entraba acariciaba su cuerpo. La luz de la luna entraba en su habitación como si quisiera ser humana por lo menos una sola vez y poder sentir el leve temblor del cuerpo cuando se ama. Ella miraba la ventana. Su mano derecha era muy traviesa y su sexo pedía a gritos que la tocaran. Estaba caliente ahí abajo, los fluidos corrían, ella podía sentir que bajaban lubricándola y unas cosquillas insoportables recorrían su cuerpo entero. Su mano traviesa empezó a colarse entre sus piernas, primero un dedo, luego dos… luego esa mano no era suficiente para controlar ese deseo de llenar el vacío que sentía.
Había algo que faltaba para llenarla. Lo imaginaba a él mirándola en ese momento, viéndola retorcerse de deseo, viendo cómo perdía el control. Ella podía sentir que él la miraba fijamente. Parecía burlarse de la condición en la que ella se encontraba y la humillaba porque no hacía nada, sólo mirar. Ella tenía que prepararse, él no podía intervenir de la nada, iba a doler demasiado y lo sabía muy bien. Sólo esperar… pero esta espera lo intranquilizaba y él mismo se imaginaba tocando esos senos con sus manos calientes. Manos grandes y masculinas pero tan suaves como las de una mujer, pensaba ella y su corazón no le cabía en el pecho. Era insoportable eso que sentía, esas cosquillas, ese calor, todo era demasiado intenso. Quería que él la tocara, que dejara de mirarla así, porque eso la enloquecía más. Le desesperaba ver esa prominencia en el pantalón de él, eso que parecía luchar como un monstruo que buscaba cada vez más espacio. Ella no podía más, parecía gemir un nuevo lenguaje. Sonidos que sólo ellos dos entendían. Y ella seguía mirando ese muslo izquierdo que era acariciado por aquella curiosa prominencia. Ella sabía que lo quería en sus manos y entre la línea divisoria de sus senos. Tenía que llegar a él. Finalmente, parecía que él se apiadaba de ella; se acercó lentamente y empezó a tocarla muy despacio. Era el momento preciso para que se unieran esos dos cuerpos temblorosos y ardientes. El frío era una paradoja porque sólo calentaba más el ambiente. Él le acariciaba las piernas, tocaba todo su sexo de textura rugosa que se abría como si quisiera hablar, colaba sus dedos y lo hacía con tal violencia que dolía dulcemente. Ella pedía que la hiciera suya, pero él parecía no hacer caso, se alejaba de ella. De pronto salió de aquel trance, se paró y buscó a su fiel amigo el resaltador rosado. Volvió a aquel sueño y lo llamó de nuevo. Él se hacia el interesante, pero poco a poco volvió a tomar interés en ella. Apagó la luz y también hubiera querido apagar la luz de la luna. La miraba y se iba desnudando. Trataba de apurarse para poder probar ese líquido que salía del sexo de ella. Ése era el verdadero elixir y él quería beberlo. Cada gota sería suya y lo haría más vital e inmortal. Ella se moría por besar ese volcán oculto cuya lava quemaría sus labios y su lengua. Luego, la tomó violentamente entre sus brazos y la penetró con tal brutalidad que era casi imposible contener los gritos, mas tenía que aguantar y pegó un grito hacia sus adentros, un suspiro silencioso. Ese instante fue tan inmediato y delicioso. Ella sentía la respiración de él muy cerca de su cuello, sentía su excitación, sentía su sexo moviéndose dentro de ella y lo imaginaba tenso, al rojo vivo y apunto de explotar. Ella acariciaba esa piel tan suave y blanca como la de un lobo de la estepa rusa en invierno y que hacía un bello contraste con su propia piel perfecta para abrazos de verdad y sentía... sentía que en ese momento no existía ningún hombre al que podría querer más. Sin embargo, el deseo empezó a desvanecerse luego de unos minutos y él se alejaba dejándola tan mojada. Sabía que él no volvería nunca más y eso… eso dolía, sólo dolía.

Lima, agosto de 2009.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Astro azul

Kiri-Kiri: buuuuu…sniff snif buuuuu :’(
Piggy: Qué pasa Kiri?
Kiri: kiri: stoy triste. Hoy todos me odian
Kitty: por qué?
Kiri-kiri: es que... Nadie me quiere llevar a volar cometa y, de paso, no me quieren hablar
Piggy: oh no!!! Dile a Marisol que te acompañe a volar cometa y dile a Rick que te hable
Kiri-Kiri: hmmm ojala que quieran…buuuu
Piggy: Para qué quieres ir a volar cometa?
Kiri-Kiri: Porque hace mucho que no lo hago. Además...
Piggy: ................



Vamos a volar cometa. Es lo que te dije aquel día, día en que por primera vez pude dirigirte la palabra, día en el que por primera vez tuve la oportunidad de mirar tus ojitos amielados, día en que por primera vez fui despreciado. Cómo olvidar aquel 19 de agosto. El sol brillaba sobre nuestras cabezas y su resplandor solo acrecentaba tu belleza. Nada podía salir mal ese día, al menos eso creía yo, había repasado el plan mil veces y por varias semanas. Era sencillo, me acercaría a ti en la hora de recreo, después de tus clases de matemáticas. Sabía que estarías algo molesta después de esa clase. Luciana me había comentado que tenían examen de productos notables y ese día tú, mi querida doncella, no tenias la más mínima idea de lo que era siquiera una simple reducción de términos. Sabía que ibas a estar cansada, molesta, algo aturdida y, es por eso que , yo me presentaría como el gran salvador del día, si, porque ese día, este ingenuo que se paró frente a ti como un imbecil frente a toda esa multitud de adolescentes engreídas, te pidió que lo acompañaras a volar cometa. Esta de más recordar la cantidad de burlas que recibí después de tu negativa frente a tan ridícula propuesta.

Ay mi querida Sumiyi, si tan solo te imaginaras todo el esfuerzo que tuve que hacer tan solo para pronunciar tu nombre. No sabes, ni tienes la más mínima idea de lo difícil que fue para mi hacerte tamaña propuesta. Había pasado fines de semana enteros imaginando cómo seria aquel día, es decir, en cómo te lo preguntaría. Cada viernes a la misma hora acudía a esperar a que salieras de aquella bendita clase de matemática, cada viernes tratando de apurar el paso para alcanzarte, cada viernes odiando a tus amigas por no dejarte sola ni un segundo, cada viernes sintiéndome tan miserable por no tener el valor suficiente de acercarme, decírtelo de frente y sin ningún miedo, pero tú ni te imaginabas, verdad? Tan serena, tan despreocupada, como si lo malo no pudiera alcanzarte, como si una fuerza extraña te protegiera del sufrimiento que a nosotros, seres terrenales, sí nos tocaba vivir. Sin embargo, aquel 19 de Agosto tuve el valor. Te esperé en aquella puerta marrón del salón 104 del primer piso, esperé a que el profesor Alejandro borrara hasta el ultimo número del pizarrón, esperé a que saliera cada persona, esperando solo esperando hasta que tu guardaras el ultimo lapicero. Esperé, en fin, esperé hasta que tú aparecieras y me pare frente a ti. Me miraste algo sorprendida, pero no era la primera vez que un chico te hacia eso, verdad? Solo me miraste y preguntaste ¿ Qué pasa? Y yo sin saber exactamente que hacer solo atine a decir: Sumiyi, vamos a volar cometa, bueno, es decir, quieres salir a volar cometa conmigo. No paso mucho tiempo...las carcajadas de la gente alrededor comenzaron. Tú te sonrojaste, me miraste directamente a los ojos y por primera vez pude ver aquella luz de la que Pedrito tanto hablaba. Esa luzzzz. Me tomaste de la mano y dijiste – Lo siento, pero ya estamos muy grandecitos para volar cometas, ¿no te parece?- Yo no supe como reaccionar, solo pensaba en lo suave y tibia que era tu mano y agregue- pero es agosto... Los vientos no pueden estar mejor- Sonreías aun más, tus mejillas....resplandecías, pero de pronto soltaste mi mano y dijiste- lo siento, pero no.

Desde aquel día me jure a mi mismo jamás volver a evocarte cuando ando distraído, a mirar tus largas larguisimas piernas y tu corta cortisima falda, a divagar con lo gracioso de tu sonrisa, en fin, me negué a mi mismo la gracia de tu existencia... pero, sabes, nadie me quita que algunas noches vuele mi cometa pensando en ti. XD


Piggy: No sabia que cambiaste de sexo...
Kitty: no seas idiota, no es Kiri
Piggy: entonces quien es
Kitty: es Miguel..... duh

lunes, 16 de noviembre de 2009

Disoriented



Habló tanto que ya nada quedaba oculto

Vomitó, vomitó el dolor de sus entrañas

Es uno de esos días extraños. En la clase de alemán Frau Y. preguntó a cada uno cuál era su sueño; el tema de la clase era no sueñes tu vida, vive tu sueños. Es por eso que preguntó a cada uno de nosotros cuál era nuestro sueño. Cuando fue mi turno y luego de pensar un rato dije: Ich würde gern Geschichte und Literatur in Frankreich studieren. Außerdem würde ich eine Schriftstellerin werden. Lo dije así, sin más ni más como si fuera la respuesta a una pregunta que se le hace a una niña de 10 años. Es que acaso esta idea, o mas bien sueño, aun sigue rondando mi cabeza??? Es que acaso aun quiero perseguir ese sueño??? Por Dios!!!, es aun mi sueño ser escritora y estudiar en París??? O es tan solo un recuerdo de la infancia que aun conservo por la nostalgia que me causa??? Anteayer, mientras leía Vivir para contarla de Gabriel García Márquez, me dije a mí misma, serías capaz de dejarlo todo y seguir tus sueños, serías capaz de abandonar todo e irte a Francia si saber ni un poquito de francés para aprender de las letras y de la vida como los grandes.

Dónde estoy??Me encontraba sentada en la banca de una callecita llamada Jorge Chavez, al parecer estaba en la cuadra 2 para ser más exactos. Qué hacía allí, pues ni yo misma lo sabía, solo sabía que habiendo terminado la reunión con Ana Lu del programa Aupair Alemania, decidí ir en busca de un café del cual había escuchado bastante; estaba en la calle Berlin, pensé que ya que estaba allí podría buscarlo, pero para variar terminé perdiéndome..cuando no, kiri!!¬¬. En fin, ya sé que me voy a Alemania, y ,sin embargo, a veces me imagino fugando hacia Francia y viviendo mi sueño letrado, claro, espero no terminar como Vallejo, ya saben, con TBC o algo parecido. Ya eran más de las 12pm. Tenía que safar porque tenía muchas cosas pendientes y no había comenzado ninguna. Últimamente paso más tiempo soñando que viviendo mi realidad =(