viernes, 10 de septiembre de 2010

Red Towel


Jueves 09 de setiembre, Dánica había tomado la firme decisión de tirar la toalla. Sin embargo, cuatro días atrás había escuchado muy atentamente el mensaje de un pastor. Su amiga Kiri la había invitado aquel domingo al servicio. Dánica no era muy religiosa, pero sí muy espiritual, como la mayor parte de personas que no sabe qué poner en su estado de creencias religiosas en el FB. Había asistido por insistencia de su amiga que, día y noche hablaba de la dichosa iglesia. Llegó a la sala de cine, fue conducida por personas de cálidas sonrisas que la asustaron, siguió a su amiga y se sentó a su lado, el servicio comenzó. Escuchó atentamente, tomó notas. El mensaje había sido enriquecedor, pensó ella. Miró a los ojos a su amiga, le dijo que tenía que irse. Camino a su casa, siguió pensando en el asunto de no tirar la toalla, de no dejarse vencer. Pensó en su caso, en realidad, no tenía muchos problemas, tal vez lo único que aquejaba su vida era su soledad y su falta de motivación, pero ese ere un común denominador en la juventud mundial.


Sacó un libro para no aburrirse en el camino de regreso y vio la toalla roja que le habían dado en la iglesia. La toalla simbolizaba todas las pruebas, problemas y sufrimientos con los que uno tiene que lidiar en la vida. Una toalla que se supone debía recordar a cada persona que esas pruebas, problemas y sufrimientos pueden ser sobrellevados, que se debe sostener la toalla; pensar antes de tirarla y rendirse.

Sin embargo, un 09 de setiembre y por más que quisiera y, aunque su problema no era muy grande, había decidido hacerlo, había decidido tirarla. Llego a aquel lugar húmedo, oscuro, rodeado de papeles inservibles. Encontró a un señor dormido, en su silla, reposando como si nada en este mundo importara. Dánica lo despertó, él algo avergonzado, la miró y casi reconociéndola le preguntó qué deseaba. Dánica miraba al suelo, luego le entregó aquel pedazo de papel que, de alguna manera, contenía las palabras que había escuchado del pastor.
- I would really be happy if I just quit, if I just got out from underneath the pain and the hurt that I’m in. And I’m going to drop the towel….

El señor tomó rápidamente aquel papelito y le dijo: - No se preocupe, mañana sabrá los resultados. Dánica dio un último suspiro, y cuando estaba a punto de salir, el señor la llamó y le dijo, - Señorita, no se olvide de llevar esto. Se le debió haber caído la primera vez que entró aquí. La recogí y ahora que la veo se la devuelvo.
Dánica miró el rojo intenso de aquel objeto. Le agradeció el que se la devolviera, dio media vuelta y salió rápido. En el camino las lágrimas comenzaron a brotar copiosamente; tomó aquel rojo recordatorio y secó sus lágrimas diciéndose a sí misma, nunca más….