lunes, 8 de diciembre de 2014

Un café con tostadas, mantequilla y mermelada.






Gracias amigos, disfruté mucho con Soledad.


15 de julio del 2009, definitivamente, éste, no ha sido su día. Ya debería estar inscrita en el seminario de filosofía, pero...Schade, la persona encargada de las inscripciones no está y al no tener nada que hacer más que recoger su tan esperado CD de Lacrimosa decidió llamar a sus “amigos” para que la acompañaran a no explotar de felicidad cuando recibiera el CD, pero otra vez Schade...Nadie tenía tiempo. Uno de ellos acababa de liberarse de los brazos de Morfeo, mientras que el otro, se encontraba bastante ocupado cerrando puertas (pasatiempo que se había convertido en una costumbre xD). Se vio sola. Parecía que el infortunio había decidido irse a vivir con ella, al menos eso creía. Sin embargo, ya había tomado la decisión de ir. No podía quedarse parada esperando; tomó el primer microbús con dirección a Phantom music store, miró alrededor; tropezó con un tipo, cayó como un costal de papas sobre el primer asiento disponible; miró a la tipa sentada al lado, dejó de lamentarse; dirigió la mirada hacia el infinito; el carro arrancó.



El CD estaba ya en sus manos, había que festejar tremendo acontecimiento. Siempre quiso ir a la Tiendecita Blanca, pero nunca pudo. Al salir de la tienda de música decidió que, ya que estaba sola y disponía de dinero, sería una buena idea ir por primera vez a la dichosa Tiendecita. Una vez que estuvo allí, se dirigió  a la puerta principal, miró la carta; el tipo de seguridad la estaba observando. Ella suponía que era el poncho rosa que estaba usando -era demasiado llamativo- pero a quién le importa. El poncho es lindo, colorido y hace juego con sus aretes, pensó ella. Los precios de la carta eran razonables, claro para alguien con más de 50 soles en el bolsillo, y ella disponía tan solo de 15 soles con 36 céntimos y una tarjeta. Se preguntaba dónde podía estar la sección de café, pero el tipo de seguridad seguía mirándola. Fue entonces que pudo sentir miles de miradas dirigiéndose a ella, al poncho, a su cabello desordenado, a su mirada perdida, a su descolorido bolso negro, a sus zapatillas sucias, a su nerviosismo, a su patética forma de quedarse mirando una tonta carta. No pudo más, dio media vuelta; miró de nuevo a toda esa gente y su estúpida expresión; se dirigió a otro lugar. No podía creer no haber podido entrar, se sintió patética. Necesitaba un refugio donde poder respirar. Cruzó la calle, chocó con tres personas; bailó el vals con otras dos y finalmente se detuvo frente a un kiosco a preguntar por el precio de esos pañolones que todo el mundo usa. Es irritante que todo el mundo tenga uno menos ella, se siente nuevamente patética por desear algo tan trivial.  

Al fin llega, el Café-Café. Es el único lugar en todo Lima que la hace sentir segura, pero lastimosamente el infortunio había decidido no dejarla ni por un segundo. Es por eso que, cuando ella llegó y subió al segundo piso y se sentó frente a una mesa donde al parecer unas personas hablaban muy entretenidas acerca del clima, algo inesperado tenía que ocurrir. Ellos voltearon a verla, debe ser el poncho fucsia, pensó otra vez. Tomó asiento, la morena de siempre se acercó a atenderla. Nunca, antes se había detenido a pensar sobre el origen de esta mesera. Es casualidad que sea siempre ella la que la atienda, ¿o no?, se pregunta. Le llevan la carta, no tarda mucho en decidirse. Un Mocaccino regular y tostadas es su pedido. Mientras espera y, ya que está sola, se concentra en escuchar las conversaciones de todas las personas que están alrededor. Los de la mesa de al lado están hablando en inglés, al parecer odian el invierno. La mesera se llama Rosa, al igual que Rosa la bella del libro La Casa de los Espíritus de Isabel Allende. Pero esta Rosa no es tan hermosa como la del libro, es más bien, una morena alta, delgada y vieja. No que no sea bella, tal vez lo fue alguna vez, pero ahora solo han quedado restos de lo que alguna vez fue. Piensa, piensa por un rato. Hay dos tipos que están colgando cuadros al óleo en el techo – son muchos cuadros- se dice a si misma. Los cuadros son de todos los tamaños, formas, temas y colores. Los tipos que los están colocando tienen una pinta graciosa-piensa ella- parecen hermanos, tal vez lo son. Uno de ellos, el de los lentes de John Lenon, se acerca y pregunta: « Disculpe, señorita, ¿está esperando a alguien». Ella levanta la mirada, le sonríe y le dice que no espera a nadie (¿será que quiere sentarse conmigo?) él le devuelve la sonrisa y le pregunta si puede utilizar una de las sillas de su mesa. La necesita para poder pararse sobre ella y colocar uno de los tantos cuadros que aún faltaban, bueno,- qué ocurrencia, pensar que se sentaría conmigo- pensó y se sintió algo avergonzada. Mientras él y su compañero colocan el cuadro, ella piensa observando todo y a todos. Casi todas las personas están acompañadas de alguien: amigos, enamorados, conocidos, colegas, y ella, bueno, ella está acompañada de un café con tostadas, mantequilla y mermelada.



Supone que la soledad no es tan mala después de todo. Sigue mirando los cuadros, son tan coloridos. Miraflores le parece un lugar extraño, al igual que el Wong. Cuando siente  the mean reds se viste, toma una carro y va a Wong. Le encanta ver toda esa diversidad de comida toda junta, juega con las frutas, habla con ellas. La gente la mira, deben pensar que está en drogas, pero a quién le importa. En fin, le gusta Miraflores, porque le divierte caminar y ver las tiendas llenas de ropa, los postecitos verdes y se pregunta por qué son tan verdes, le gusta aquel hombrecito también verde, ese que aparece en los semáforos contando los segundos para que la gente cruce la calle, le gusta la Tiendecita Blanca y pensar que algún día tendrá el valor de entrar, le gusta ver a la gente extranjera con sus ropas coloridas y de pronto Moon River con Frank Sinatra. Es una bonita canción, en el Café-Café siempre puede escuchar la música que le gusta. Tararea la canción y recuerda a su tonto amigo, el de las puertas, se pregunta por qué será tan tonto, aunque, la verdad es que ella lo adora, nunca pensó que podría tener un amigo, porque, de hecho, creía, al igual que su ex caballero Conejo, que la amistad entre hombres y mujeres era mentira. De pronto un ex affair la llama; quiere verla, pero ella no sabe si ella quiere verlo a él. El Mocaccino empieza a enfriarse .Lleva una hora escribiendo en un cuaderno. El tipo de los lentes de John Lenon la está mirando- debe ser el poncho, se dice así misma. Él está cantando y dice que el fucsia es un color bonito. Voltea y le sonríe, después de todo a cuantos hombres les gusta el fucsia. Ya no queda café. Por alguna razón ir al Café- Café la reconforta. Sentir aquel olor penetrante de café caliente que parece disipar todas sus penas. Un café amargo y dulce a la vez. Sola y acompañada por todo y todos. Hay tanto que ver en el mundo, como dice la canción Moon River, tantas cosas que hacer, oír, oler, probar, romper, descubrir, arruinar y todas querría hacerlas con un café al lado. La soledad, piensa ella, es a veces una buena compañera, porque, a decir verdad, es la única que nunca la ha abandonado, es más, es la única que jamás se ha negado a acompañarla. Ha estado con ella en los más diversos e insólitos momentos, porque solos venimos y solos nos vamos.



Al fin terminó su última tostada y se siente muy llena. Los autos siguen pasando, la gente sigue comiendo y tomando sus cafés; ella sigue escribiendo. Se mira al espejo y ve a una chica en fucsia; parece una niña y, sin embargo, ella sabe que no lo es, mas se aferra a  seguir pretendiendo ser una niña, se niega a crecer, porque no puede jugar el juego de la vida, no puede. Seguirá mirándose al espejo y se negará a ver a la mujer que esta allí mirándola, porque es mejor detener el tiempo y pretender solo pretender. El mundo seguirá girando, la luna continuará su ciclo; sus amigos se irán, el amor vendrá y se irá luego. Al final, habrá acabado todo y quién sabe si ella logrará cumplir sus sueños, alcanzar sus metas, conquistar el mundo, quién sabe. 50% se lo deja al  destino, el resto...el resto depende.........




Me miras, de cerca me miras, cada vez más cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde el aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces, mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llenas de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua. (Rayuela, Julio Cortázar)

martes, 16 de julio de 2013

un cuento de abril


24 de abril, 24 de abril. El 24 de abril no tendría por qué ser una fecha especial; sin embargo, lo era. Yo sabía que tenía muchas cosas que hacer aquel día. Aun no sé por qué acepté tu invitación. Recuerdo haberte dicho que sería divertido llegar picadas a clase, te dije que sería tan patético dar un examen oral completamente ebrias y que lo más probable era que la profesora nos echara de la clase. Tú me miraste y sonreíste. Pude notar un brillo malévolo en aquella mirada. Luego levantaste la mirada hacía el cielo y gritaste " Sí, hagámoslo". No supe qué decir, solo pude asentir. Hasta ahora no comprendo por qué dije que sí. La noche del 23 no pude dormir, sabía que no era correcto, no, no lo era. Tú sabes que no soy de las que faltan a clases por cualquier tontería, pero bahhh, tú no entiendes de esas cosas.

Me esperaste con una tonta sonrisa en la puerta del salón y me dijiste: " Es hora". Quise entrar, quise decirte que estaba muy ocupada, que podríamos ir cualquier otro día, pero en ese momento era incapaz de articular una sola palabra, al menos no una coherente. Sin darme cuenta, ya estábamos subiendo aquel puente. Me jalaste del brazo, en uno de esos raros lapsus de emoción que te dan de la nada. Tú solo querías llegar rápido y casi caigo de las gradas por seguirte. Finalmente llegamos, llegamos a tu tan famoso Jacarandá. No era la primera vez que iba, pero jamás imaginé que iría contigo. Me jalaste una vez más, esta vez hacía una mesa, la más oculta, la más alejada. Pediste dos cervezas. En fin, es casi imposible, para mi, poder describir la mezcla de sentimientos, pensamientos, etc. Estaba totalmente confundida y ofuscada. Estuve a punto de decirte la verdad cuando de la nada sonó tu celular; era el tonto de tu enamorado...

Contestaste y dijiste que estabas ocupada; colgaste. Estuvimos sentadas mirando nuestros vasos por casi 30 minutos, luego, sacaste tu cell y llamaste a alguien, 10 minutos después, cuatro de tus amigos llegaron, 7 minutos más, tres de tus amigas estaban gritando tu nombre desde la otra esquina del local. Pronto nuestra mesa estaba llena. Me presentaste como una de tus compañeras de la U...para qué decir que me sentía totalmente fuera de lugar. Tú te veías tan feliz; tus amigas reían, tu amigos reían. Todos hacían una bonita fotografía de fiesta y yo, bueno, yo solo soportaba tanta hipocresía porque necesitaba decirte la verdad. Pasaron las horas, bailamos, tomé y seguí tomando hasta que perdí la noción del tiempo, espacio, de mi misma. Vi tu rostro sonriente, tus mejillas.... La música no me dejaba escuchar tu risa, el lugar estaba oscuro, no podía verte. Me levanté para buscarte, tenía que encontrarte, tenía que decírtelo, pero te desvanecías entre toda esa gente. Salí corriendo de aquel lugar. La brisa del viento susurraba tu nombre. Te vi, te vi mirándome a lo lejos. Corrí hacía ti te quise alcanzar, pero de pronto, cuando estuve a punto de alcanzarte, un espacio enorme creció entre nosotros. Sentí un vacio bajo mis pies y volé, volé para llegar a ti.

Querida, tomé consciencia de lo que pasaba cuando un sonido estridente estuvo a punto de reventar mis oídos...un auto acababa de golpearme. Es una pena...siempre le tuve miedo a los puentes.
Para 092157.

viernes, 3 de febrero de 2012

Reverse


Kiri en reversa

+ Kiri, kiri, wach auf!! Die mama hat gesagt du muss eine Runde mit Carlo machen.

•Ella, lass mich noch eine Minute schlafen!


Un dolor agudo se extendía por la espalda de Kiri. Sentía los pies entumecidos y la garganta muy seca. Abrió lentamente los ojos, pensando ver a la pequeña Ella delante suyo. Le diría que estaba muy cansada y que en unos treinta minutos sacaría al perro a pasear. Sin embargo , todo alrededor era extraño y ajeno, aún no podía entender qué pasaba y no comprendía dónde se encontraba. Envuelta en confusión sintió miedo, volvió a cerrar los ojos esperando que al despertar la pequeña Ella le sonriera y saltara sobre su cama para hacer que Kiri se levante. Nada de esto pasó, una voz cercana la despertó, era una risotada estridente. Kiri abrió una vez más lo ojos y vio a un hombre a su lado, una voz más delicada le preguntó si quería beber algo; kiri la observó algo confundida, mas para no pasar vergüenza por su largo e insólito silencio decidió tomar una Coca-Cola. El hombre que estaba a su costado le dijo alegremente que ya solo faltaban 3 horas para llegar a Lima.

+ Te has quedado privada,¿ verdad?
- Parece que sí
+ No te preocupes, en tres horas ya estaremos en Lima y seguro tu familia estará esperando te con una orquesta….

El hombre siguió hablando. Kiri había perdido cuenta de las horas en aquel avión. Todo parecía tan surreal. Hace un año, el mismo día y a la misma hora había estado muy ansiosa en el aeropuerto Jorge Chavez esperando el avión que la llevaría por un año a vivir la más grande aventura de su vida. El tiempo le había jugado un truco perverso, todo parecía tan reciente, como si hubiese pasado ayer. Sentada junto a una ventanita, kiri observaba un mar de inconmensurables nubes, sus pensamientos flotaban, se perdían, se mezclaban. Hace menos de una semana su chico F. había estado a su lado, sosteniendo su mano para hacerla sentir mejor, la había hecho reír y la había mirado a los ojos. Recordaba sus palabras de aliento, esas palabras que la levantaba cuando más derrotada se sentía. Necesitaba de sus palabras, pero estas se escondían entre los recuerdos. Hace unas horas se había despedido de sus amigos, hace unas horas había visto llorar a las peques Ella y Mia; las abrazó y prometió nunca olvidarlas, hace unas horas se había acurrucado como una bolita debajo de las mantas junto a su chico F, y , y ahora se encontraba a kilómetros de distancia de esas personas, de esos lugares, lejos, sí, estaba muy lejos.

Una voz se dejo escuchar en todo el avión, el capitán anunciaba la llegada del avión a Lima. La gente, exhausta por las horas de viaje, solo atinaban a mirarse y un tímido aplauso se dejo oír al momento del aterrizaje. La realidad se precipitaba en la mente de Kiri. Su tiempo en Frankfurt había terminado. Sin embargo, una vez más un pedazo de su alma se había quedado allá. Kiri por experiencia, sabía que esos trozos de alma son irrecuperables, se quedan allí acompañando a los lugares y personas que una vez amó. El tiempo seguía pasando, era hora de bajar de aquel avión, era hora de enfrentar su realidad. La gente se veía tan pequeña, los anuncios tan coloridos, no había ni un solo perro ladrando alrededor. A recoger las maletas, se dijo a sí misma, esperó y luego de muchos minutos y un esfuerzo sobrehumano para cargar las maletas y pasar los controles, al fin veía de nuevo a quienes más quería. Se sentía feliz, pero confundida, fotos, flores, todos hablan la misma lengua, entiende todo y , sin embargo, se siente perdida en mares de palabras, de frases que se entienden pero que no tienen sentido. Busca al chico F, busca a Marju, busca a Carlo, a las niñas, a las chicas…y una lagrimita se escapa y muere en su mejilla…

jueves, 10 de noviembre de 2011

Hechizo (recuerdos pasados)

desaparece, desaparece.... *grito interior* desaparece de una buena vez y llévate mis mejores recuerdos, mis tontas vanidades, mis falsos amigos, los cuchicheos entre los pasillos, mis notitas en la última hoja del cuaderno, los mensajes de texto q nunca envié, las inefables conversaciones , las miradas complices, los arcoiris, la lluvia en Paris , los espejos....

Llévate a Audrey Hepburn porque ya no quiero un breakfast at Tiffany's.
LLévate mis pasos perdidos en el desierto de Coelho
LLévate las mañanas de invierno con sus grises nubes, con sus abrazos
LLévate los cafés, los cafés con soledad y una tostada en la mano
Llévate la luz de luna que se reflejaba en el lago
Llévate a Chino y Nacho
Llévatelas a ellas, a ellas y a todos sus estúpidos comentarios.

Pero...quédate, quédate con las piedritas que acarició el mar por años
quédate con los aplausos, los alagos, los agasajos
quédate con la chica de las piernas largas y la corta cortísima falda
quédate con el trébol y la colmena
quédate con los dos puntos
porque a mi no me hacen mucha falta

Pero déjame, déjame sola con mis miles de inquietudes
con mi nueva cabellera larga
con mis uñas mal cortadas
con mis sonrisas
con mis innecesarios llantos
con la nostalgía del viento del Altiplano
con las lombrices de las veredas en primavera
déjame con la nieve
con la lluvia
déjame fluir en el río de tu memoria
lösch mir die Augen aus: ich kann dich sehen
déjame explorar en los inconmesurables
rincones de tu anatomia
pero qué estoy dicendo
nunca más mein Geliebter

por último
quédate con mi último abrazo
que yo me quedo
aqui
con un caracol que duerme hace tres años
y un gato yugoslavo

lunes, 1 de agosto de 2011

Healer (10/11/2010)

Dánica miró al cielo y gritó:¡ no entiendo, no entiendo nada!…Tú plan no tiene ningún sentido. Su furia crecía, aumentaba descontroladamente con cada segundo que pasaba. No veía los minutos para salir de ese maldito lugar. Su corazón latía aceleradamente, su pecho parecía no poder contener más a a su agitado corazón…. Entonces cayó de rodillas en el césped y y agachó la cabeza. Se sentía avergonzada por haber gritado así, por sentir lo que sentía: verguenza, verguenza era lo que sentía. Arrodillada allí y sola soportaba las miradas de la gente, miradas acusadoras y susurros hirientes…

- ¿está loca?

+ Pobre, ha perdido la razón…¡Alguien haga algo!

Dánica, quería seguir gritando, quería descargar esa cólera q sentía dentro…la incertidumbre…el plan, todo era tan confuso. Se levantó, tomó su cartera y echó a andar lo más rápido que pudo…Algo pasaba con sus ojos, le ardían y de pronto una sustancia salada empezó a manar de esos ojos cansados, la garganta le ardía y sentía que no podía respirar. Recordó su clase de la mañana…había sentido exactamente lo mismo esa mañana. El ají panca cuando se pone a hervir emite un olor que hace que la garganta se irrite, hace que no puedas respirar y al final termines llorando.Dánica sentía que estaba en una cocina llena de ollas con miles de ajíes panca cociéndose…Ají panca, ají mirasol, ají amarillo…todos los ajíes juntos, todos torturándola lentamente.Tal vez era el castigo que se merecía.

Años atrás, cuando aún era una niña, sus familiares le habían dicho que ella era muy especial porque pertenecía a una familia de linaje Inca. ” Somos los últimos” decían por allí…somos los últimos descendientes de Huascar.Dánica se sentía muy orgullosa de ser una princesita Inca, aunque nadie más lo supiera y aunque nadie más lo creyera, pero ahora sentía que el linaje le pesaba mucho y que le estaba cobrando cuentas. Dice la historia que en la época de Huascar este había utilizado ajíes para torturar a Colla Tupac, y sabe Dios a cuántos más y todo esto para llegar al poder. Dánica sentía el ardor en la garganta, en los ojos…las sustancia caústica de ajíes quemados, hervidos..ajíes por todas partes. Era us castigo por ser como era, por sentir lo que sentía…por no merecer lo que tenía y una vez más por ser por ser…Camina, camina rápido se decía a sí misma. No pudo más y cayó de bruces invadida por el ardor que envolvía su cuerpo. No pudo más, sentía que moriría justo en ese instante…moriría ahogada en llanto y ardor… No podía articular palabras pero tenía que intentar ….Por qué, por qué todo tuvo que terminar así, por qué no puedo entender tu plan, a dónde quieres llegar….Ya no pudo decir más, pero en su mente seguía hablando… Dánica no estaba conforme, nunca lo había estado…Dios no tenía la culpa. Su plan era perfecto. Dánica había arruinado todo y ahora pagaba las consecuencias de su actos… Cuando pensó que ya no podía más, despertó de su letargo. Estaba sentada frente a su ordenador con un mensaje en el FB…

You hold my every moment…You calm my raging seas..You walk with me through fire
And heal all my disease
I trust in You!!

The healer was there to protect her and to tell her that nothing is imposible, that everything was ok ,and she just needed to trust, to trust with all her heart :D

You hold my every moment…You calm my raging seas..You walk with me through fire

And heal all my disease
I trust in You!!




lunes, 3 de enero de 2011

Causa-efecto Multicolor








Para poder ver el arcoiris... primero debes

soportar la lluvia

martes, 21 de diciembre de 2010

Yo soy un gato =^.^=


Abba le hizo un gran regalo a Kiri, al menos eso es lo que ella cree. Había terminado el servicio de la iglesia. Kiri decidió que tenía que irse temprano, pero claro, no sin pasar antes por Crisol que estaba justo en el primer piso. Entró y como siempre se sintió mareada por la cantidad de libros. Nunca compra nada en Crisol, porque nunca sabe qué comprar, solo entra porque le gusta sentir el olorcito de libros nuevos y porque, tal vez, algún día encuentré algún título interesante, usualmente eso nunca pasa, usualmente....

Entró tranquila sin pensar nada en concreto, hasta que lo vio allí....La portada de una gato con unos ojasos que impresionaron a Kiri,¡¡¡¡ Cómo se llama ese libro y quién lo ha escrito!!! ¡¡¡¡¡¡Nooo, Lo quiero ,pero yaaaaa!!! se dijo así misma, como siempre, siendo presa de sus deseos. Se dirigió hacia donde estaba el libro, lo tomó entre sus manos. La tapa tenía una textura especial, un tanto rugosa al tacto, las páginas olian rico y pasaban fácilmente. Además era super grande, como 600 hojas, toda una obra maestra, al menos, por fuera. Ahora la reseña,¡ la reseña! Era una novela de un tal Natsume Soseki, escritor japonés, y según la reseña decía que se trataba de un gato, un gato era el personaje principal y la novela era nada más y nada menos que una de las mejores de la literatura japonesa. ¡ohhh, qué más podía pedir kiri!

Era el libro que había estada buscando hace tanto. No era un mashmelito que se traga fácil, ni era un repollo hervido que encima de feo te demoras una vida en comer, no, este era EL LIBRO, era como un delicioso y suculento tiramisú...Delicioso por donde se le mire. Sin embargo, no todo puede ser tan perfecto. Kiri volteó una vez más el libro para ver el precio: 141 soles!!! Ni cagandooo, no me jodan, por la !·$_"·%R"$%"%"!·F!!!! Lo dejo en su sitio y se dirigió con la cabeza gacha hacía el paradero. Llegó a su casa un tanto triste. Fue a su cuarto, predió su laptop y empezó a limpiar su disco C:, fue en esa limpieza que se topo con un archivo importante, se trataba de la biblia en PDF. Tenía que ubicarlo en una nueva carpeta, cuando de pronto Nachita, su gata, entró levantando la cola. Kiri la vio entrar y recordo de inmediato aquel libro. Yo soy un gato. Seguro, que te gustaría mucho ese libro, Nachita, le dijo a la gata que caminaba distraída entre la ropa tirada de Kiri. Sí, seguro que te gustaría y a mi también. Entonces regreso a lo que estaba haciendo y se dio cuenta de algo evidente. No contaba con 141 soles, pero sí con internet. Ya había leido antes libros en línea, como The Giver y Nunca me olvides. Tal vez,podría encontrar Yo soy un gato en PDF. Lo buscó y busco hasta encontrarlo. Sí, era el mismo libro traducido por Yoko Ogihara y Fernando Cordobes. Lo descargó, sintiéndose culpable al hacerlo, pero qué más da, jamás llegará a los 141 soles para fin de año. El único problema era que, al igual que antes, era muy incomodo para ella leer en su laptop porque esta tendía a calentarse muy rápido, aparte de que era un toque pesada. Recordó que tenía un amiga que tenía todos su documentos en su ipod y se dijo y por qué no poner el libro en mi celular (no tiene plata para comprarse un ipod ¬¬'). Demoró una horas tratando de averiguar cómo hacerlo hasta conseguirlo..Gracias ,muchas gracias aun programita llamado Tequilacat book reader que es se encarga de transformar archivos de texto a formato java para cualquier celular. Es genial leer desde tu celular!!!